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Movimiento Vital Expresivo

"Comencé a tomar clases de movimiento vital expresivo en la Fundación Río Abierto en el año 1988. En el año 2001, después de 17 años de práctica clínica como psicóloga, empecé en la nombrada Fundación la formación en terapias psicocorporales con el fin de incorporar esas técnicas en el trabajo asistencial. Al recibirme como terapeuta psicocorporal, comencé  a dar clases de movimiento vital expresivo y a coordinar grupos terapéuticos, especialmente,  de adolescentes con trastornos de anorexia y bulimia."
Objetivos

- Desarrollar la potencialidad expresiva.
- Abrir, desplegar y   ampliar los canales por donde circula la energía.
- Liberar la energía que ha quedado acorazada  en el cuerpo.
- Equilibrar y   armonizar los centros energéticos.
- Recuperar zonas escondidas y olvidadas de nosotros mismos.
- Facilitar  el encuentro de cada uno consigo mismo y  con los compañeros.
- Integrar cuerpo-mente y espìritu.

Descripciones de las clases

Se realizan en pequeños  grupos generalmente mixtos, ya que las polaridades masculina y femenina producen una mayor movilización energética. Al iniciar la clase,  los participantes se colocan en círculo con el fin  de verse las caras y posibilitar, de este modo, una mayor integración entre ellos. Comienzan luego a imitar los movimientos que realizo. La imitación le permite a cada participante entregarse a los movimientos del otro, así como ir aflojando sus propios movimientos estereotipados. La música es guía y sostén del movimiento, posibilita ponernos en contacto con nuestra vida emocional y es elegida según la zona del cuerpo que se esté trabajando. Se comienza por un primer momento de calentamiento de articulaciones y músculos, relajación, descarga de tensiones y liberación de la voz (gritar, gruñir, balbucear, gemir, aullar, cantar,despierta y libera contenidos psíquicos inhibidos). Cuando comenzamos a movernos ponemos en marcha la energía del cuerpo y ésta buscará una salida a través de la expresión.

El tipo de movimiento que se realiza  es expresivo porque expande, permite dejar salir, desbloquear y liberar sentimientos guardados y olvidados en el cuerpo. En un segundo momento, se trabaja la elongación y el fortalecimiento muscular con ejercicios de barra. Hay también un espacio para la  interpretación libre de la música., y  en ocasiones, se juega a dar vida  y  transitar por diferentes personajes a .  través del movimiento y los gestos  En un tercer momento, se trabaja en el piso con posturas de relajación, elongación  y ejercicios respiratorios.

Después de haber movido intensamente todo el cuerpo, sobreviene el silencio, la quietud  y la relajación. Se trabaja simultáneamente en el área física, psíquica y espiritual. El trabajo está indicado para  hombres y mujeres de todas las edades. Se respetan las posibilidades y necesidades de cada participante. La duración de las clases es de  una hora y cuarto.

Esta técnica psicorporal se fundamenta en el  Sistema S. Milderman ,  los centros de energía  y el  concepto de coraza muscular  introducido por el Psicoanalista Wilhelm Reich.

SISTEMA SUSANA MILDERMAN
En 1942 Milderman, inmovilizada por un problema en su columna vertebral, ve truncada su vocación para la cual se había estado preparando durante muchos años: el teatro y el canto. Sumida en un profundo desasosiego, comienza a leer a Isadora Duncan, a quien ella se refiere como su fuente de inspiración y se da cuenta de que, según sus propias palabras, "el movimiento puede buscarse dentro de uno mismo". Comienza a elaborar esta idea junto a un grupo de amigos y, a partir de ese momento, dedica su vida al perfeccionamiento y evolución de este primitivo concepto que la lleva a un cambio de rumbo al poner sus conocimientos del arte y el movimiento, al servicio de la salud y la curación. Milderman solía decir a sus alumnos que durante las meditaciones recibía de su maestro los mensajes que la guiaban en su búsqueda. Fue justamente esta audacia personal, la que le permitió escuchar, con el máximo respeto, los impulsos subliminales que aparecían en su mente y darles forma En 1948 el Sistema Milderman se constituye en un "Movimiento de Expresión Humana y Reeducación Psicofísica". El lema del sistema fue y continúa siendo "ayudar ayudándonos", que significa, dar sin mirar a quien. Según ella misma expresaba: "Mi trabajo no está dado en torno a un instituto de gimnasia, sino que el instituto es la actividad externa de un grupo de Expresión Humana de una profunda raíz filosófica”. Este Movimiento incluía elementos de la danza, del yoga, de la plástica griega, del masaje, la música, el diálogo, la dramatización y el juego de roles. Incorporaba del yoga las posturas, la respiración y la meditación, como fuente de introspección para el autoconocimiento y, de la plástica griega, la capacidad de integrar la psique con lo somático en la búsqueda del equilibrio. Fue parte esencial de su propuesta, el juego de dar vida y transitar durante las clases por diferentes roles o personajes a través del movimiento y las dramatizaciones, incluyéndolos en el potencial cotidiano, sin quedar fijado en ninguno de ellos, con el fin de romper las identificaciones, los condicionamientos que nos fijan a un solo personaje o rol. (fuerte-débil-/bueno-malo-./ / autoritario, sumiso.). En la década de los `60 este Movimiento se constituye bajo el nombre de Sistema Greyg: Gimnasia Rítmica Expresiva Yogui. El término “gimnasia” aludía al movimiento de toda la unidad psicofísica, rítmica (la posibilidad dada por la música de transitar por distintos ritmos emocionales) y expresiva, porque los ritmos emocionales se plasmaban en movimientos que los expresaban. A partir de aquí, el sistema Milderman se ramifica. La psicóloga María Adela Palcos crea en 1987 en Bs. As la Fundación Río Abiertoy el Dr. Hugo Ardiles el Sistema de Centros de Energía. Cada uno, a su vez, con sus propias ramificaciones en Europa y América. Se evitó así, como ella misma decía, que sus enseñanzas se transformaran en dogma y ella en gurú. Milderman alentaba a sus instructores a hacer uso de la libertad para seguir creando y que el sistema no se agotara ni perdiera su frescura. El Sistema Milderman se impuso con tanta fuerza en el medio argentino y europeo porque, de una forma inédita y original para aquellos años, trataba e incluía lo corporal en el campo del autoconocimiento y la salud psicofísica. A partir de ese momento, hasta el presente, millares de hombres y mujeres pasaron por esta gimnasia que, al intentar buscar la integración cuerpo-mente-espíritu, sin proponerse darle una resolución específicamente desde lo psicológico, quedó englobada dentro del movimiento transpersonal.
LOS CENTROS DE ENERGÍA
A lo largo de nuestro cuerpo existen siete centros de energía o chacras para el yoga (bajo, lumbosacro, medio, cardíaco, laríngeo, frontal y coronario). Cada centro es una porción definida de nuestro cuerpo que constituye una unidad funcional, posee una cualidad energética y psicológica específica y un modo de expresión característico, que se pone de manifiesto durante el movimiento. Frecuentemente, la energía no se distribuye entre los centros equitativamente, constituyendo las llamadas corazas musculares (zonas de sobrecarga energética) que producen rigidez, contracturas, dolores, enfermedades y dificultades de movimiento. Para aflojar las corazas necesitamos expresar emocionalmente lo que surge de ellas durante el movimiento. Muchas veces, también debido a una actitud postural incorrecta, se producen interferencias entre dos o más centros o preponderancia de uno sobre los otros, que se manifiestan como trastornos del tono muscular, déficit de irrigación, falta de fuerza, etc. y, desde el punto de vista de la conciencia, como zonas no reconocidas del esquema corporal.
WILHELM REICH Y SU CONCEPTO DE CORAZA MUSCULAR
Wilhelm Reich se recibió de médico en 1922 en la Universidad de Viena, aunque desde 1920 ya pertenecía a la Sociedad Psicoanalítica de la capital austríaca. Fue inicialmente discípulo de Freud. Mientras los psicoanalistas de su época se abstenían, casi por completo, del contacto físico con sus pacientes, Reich, por el contrario, los abrazaba afectuosamente.

Sin excepción, los enfermos le relataban a Reich que en la infancia habían pasado por períodos en que habían aprendido a reprimir el odio, la angustia frente a la pérdida de amor, por medio de determinadas prácticas que influían sobre las funciones vegetativas (tales como contener el aliento, tensionar los músculos abdominales, entre otras) A partir de su experiencia clínica, Reich introdujo en la psicoterapia el concepto de coraza muscular definiéndola como “la suma total de las actitudes musculares que el individuo desarrolla como defensa contra la irrupción de afectos y sensaciones vegetativas, especialmente la angustia, la rabia y la excitación sexual”.

La coraza muscular es una alteración crónica del tono de la musculatura profunda, una tensión muscular relacionada con una defensa frente a sucesos dolorosos vividos por el individuo durante la infancia. Reich comprobó en su práctica clínica, que un conflicto psíquico que estuvo activo en cierta época de la vida, dejaba sus huellas, se conservaba activo, en forma de una rigidez o coraza muscular. Cada rigidez muscular contenía la historia y el significado de su origen. Los conflictos del pasado eran los contenidos latentes de la coraza muscular. Al aflojarse podían – más o menos fácilmente- ser reavivados, y los afectos, que anteriormente sufrían inhibición y fijación, se liberaban. La neurosis no era únicamente la expresión de un equilibrio psíquico alterado, sino de una perturbación crónica del equilibrio vegetativo y de la motilidad natural. La disolución de la coraza muscular (rigidez) del paciente, no sólo liberaba la energía vegetativa, sino que, además, traía a la memoria precisamente el recuerdo de la misma situación infantil en que se había efectuado la represión; el paciente no hablaba más de su odio, lo sentía, no podía evitarlo. La actitud muscular era idéntica a lo que llamamos “expresión corporal”. Las corazas musculares desempeñaban la misma función en el aparato psíquico que las corazas del carácter. Reich consideraba que no era posible la separación de los procesos psíquicos de los somáticos, ya que ambos formaban una unidad funcional y se condicionaban e influían mutuamente. Las corazas (rigideces) del carácter podían disolverse mediante la destrucción de la coraza muscular, y a la inversa. En muchos casos, las inhibiciones psíquicas, no respondían a la influencia psíquica y sólo cedían ante el aflojamiento directo del acorazamiento muscular. La práctica clínica diaria le enseñó a Reich que los tratamientos psíquicos y somáticos, en modo alguno se reemplazaban sino que se complementaban. En un tipo de enfermo predominaba, desde el comienzo, el trabajo sobre las actitudes musculares; en otro, el trabajo sobre las actitudes caracterológicas, mientras en un tercer tipo de enfermo el trabajo sobre el carácter y la musculatura se llevaba a cabo en forma simultánea o alternada. Sin embargo, en todos los casos, el trabajo sobre la coraza muscular se volvía más extenso e importante hacia el final del tratamiento. La coraza muscular producía en el cuerpo de sus pacientes un bloqueo de la energía, una perturbación en la descarga energética. La técnica terapéutica utilizada por Reich para abordar las enfermedades mentales (orgonterapia) tenía como función liberar las energías fijadas en el cuerpo y disolver los acorazamientos o las rigideces del carácter. Reich elaboró un sistema de curación que consistía en el desbloqueo progresivo de los diversos segmentos que componen nuestro organismo: cráneo, cuello, diafragma, vientre y cadera. Reich recurría al ejemplo de una serpiente que tiene un movimiento ondulado rítmico, uniforme, en todo el cuerpo y decía: “Imaginemos que algunos segmentos del cuerpo estuviesen paralizados. En tal caso, las demás partes, aunque no estuvieran paralizadas o trabadas, se verían imposibilitadas de moverse como antes; más bien, el ritmo total estaría perturbado. Para que la armonía y motilidad del cuerpo sean completas, los impulsos corporales deben trabajar como una sola unidad imperturbada, como un todo. Por móvil que fuera una persona, si inhibiera la motilidad en la pelvis, toda su actitud y su motilidad se inhibirían. No debe perderse de vista el hecho de que el enfermo nada sabe de sus inhibiciones musculares. Tiene que sentirlas antes de estar siquiera en condiciones de prestarles atención. Así, pronto nos convencemos de que es imposible producir motilidad vegetativa en la pelvis antes de lograr la disolución de las inhibiciones en las partes superiores del cuerpo. Más bien, es sólo en el proceso de volver a unificar el ritmo orgánico desorganizado de todo el cuerpo, donde se descubren todas esas acciones e inhibiciones musculares que anteriormente obstaculizaban el funcionamiento y la motilidad vegetativa del enfermo. Es sólo en el transcurso del tratamiento cuando salen a la luz los métodos que los enfermos practicaron de niños como medio de dominar sus impulsos y sus angustias”.
Lic. Graciela Guidi
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